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Síndrome del Cautiverio: La escafandra y la mariposa

08 Mar

   Al Síndrome del Cautiverio (Plum & Posner), también se lo conoce como Síndrome del Encerramiento o Enclaustramiento, pues la persona afectada presenta un cuadro completo de tetraplejia y pérdida de la capacidad de articulación del lenguaje (anartria), pero manteniendo intactos su nivel de conciencia y resto de funciones cerebrales superiores.

   El síndrome es consecuencia de accidentes cerebrovasculares que dañan el tronco cerebral, dificultando la conexión entre el cerebro y el resto del cuerpo. También puede producirse por una lesión en el tronco cerebral o por un proceso de desmielinización (como en la esclerosis múltiple).

El caso de Jean-Dominique Bauby:

   “No es preciso reflexionar demasiado para saber dónde me encuentro y recordarme que mi vida dió un vuelco el viernes 8 de diciembre del pasado año. Hasta entonces jamás había oido hablar del tronco cerebral. Aquel día descubrí de golpe y porrazo esa pieza maestra de nuestro ordenador de a bordo, cuando un accidente cerebrovascular puso dicho tronco fuera de circulación. Sobrevives, pero inmerso en lo que la medicina anglosajona ha bautizado con toda justicia como Locked-in Syndrom: paralizado de los pies a la cabeza, el paciente permanece encerrado en el interior de sí mismo, con la mente intacta y el parpadeo del ojo izquierdo como único medio de comunicación”.

   Así se expresaba Jean-Dominique Bauby, escritor y periodista francés que fue redactor jefe de la revista de moda Elle. El 8 de diciembre de 1995, mientras conducía su coche en las afueras de París, sufrió un repentino accidente cerebrovascular de tipo masivo. Cuando recuperó la conciencia, veinte días después, se encuentra totalmente paralizado y sin posibilidad de poder hablar. Sólamente, puede hacer un movimiento voluntario: abrir y cerrar el párpado de su ojo izquierdo.

   Lo más sorprendente de este caso es que Bauby logra redactar un libro que titula “La escafandra y la mariposa”, escrito a través de un código lingüístico basado en el parpadeo de su ojo. El título del libro es una clara alusión al estado en el que se ve sumido tras el accidente cerebral. Se siente como un buzo con su cuerpo atrapado tras la escafandra, pero su mente e imaginación pueden volar libremente como una mariposa:

“En lo que a mi respecta, tuve derecho a veinte días de coma y varias semanas de niebla antes de darme cuenta verdaderamente de la extensión de los daños. No emergí por completo a la superficie hasta finales de enero (…). La escafandra se vuelve menos opresiva, y la mente puede vagar como una mariposa. Hay tanto que hacer… Se puede emprender el vuelo por el espacio o el tiempo, partir hacia Tierra de Fuego o la corte del Rey Midas”.

“Recibo algunas cartas notables. Las abren, las desdoblan y me las colocan ante los ojos (…) Leo cada carta, yo mismo, escrupulosamente. Me hablan del sentido de la vida, de la supremacía del alma, del misterio de toda existencia, y por un curioso fenómeno de inversión de las apariencias, son aquellos con quienes había establecido las relaciones más triviales, los que más abordan estas cuestiones existenciales. ¿Acaso estaba ciego y sordo, o bien se requiere la luz de una desgracia para que un hombre se revele tal como es?”

   Respecto a su memoria, al igual que el resto de capacidades cognitivas, no se vió afectada, llegando incluso a recordar momentos anteriores al accidente cerebrovascular.

   En apenas un año y diez meses, J.D. Bauby logró finalizar su libro “La escafandra y la mariposa”, una obra literaria que constituye todo un ejemplo de superación humana frente a la adversidad. A través de una ayudante de la editorial y miles de códigos de parpadeo, logró salir de su escafandra, de la prisión de un cuerpo paralizado que encerraba una mente (su mariposa) rebosante de emoción y sentimiento:

   “Me ha invadido una oleada de tristeza. Théophile, mi hijo, está ahí sentado tan formalito, con el rostro a cincuenta centímetros del mío, y yo, su padre, no tengo siquiera el derecho de pasar la mano por su espeso cabello, de pellizcarle la nuca cubierta de pelusa, de estrechar su cuerpo menudo hasta sofocarle (…) De pronto me derrumbo, las lágrimas afloran y de mi garganta escapa un ronco espasmo que sobresalta a Théophile. No tengas miedo chaval, te quiero”.

   Jean-Dominique Bauby fallece el 9 de marzo de 1997, tan sólo diez días después de la publicación de su libro, que concluía con estas conmovedoras palabras:

“¿Existen en el cosmos llaves que puedan abrir mi escafandra? ¿Una linea de metro sin final? ¿Una moneda lo bastante fuerte para comprar mi libertad? Hay que buscar en otra parte. Allá voy”.

   Se realizó una película homónima de su historia autobiográfica Estrenada en el 2007, fue premiada con dos Globos de Oro (mejor película extranjera y director) y tuvo cuatro nominaciones a los Oscar (mejor director, guión adaptado, fotografía y montaje).

Fuente: Victor García Gonzalez

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Publicado por en 8 marzo 2012 en ARTICULOS PSICOLOGIA

 

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