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LA OLA – Dennis Gansel (2008)

21 Sep

Título: LA OLA.
Dirección: Dennis Gansel.
País: Alemania.
Año: 2008.
Interpretación:
Jürgen Vogel (Rainer Wenger), Frederick Lau (Tim), Max Riemelt (Marco), Jennifer Ulrich (Karo), Christiane Paul (Anke Wenger), Elyas M’Barek (Sinan), Cristina Do Rego (Lisa), Jacob Matschenz (Dennis), Maximilian Mauff (Kevin), Ferdinand Schmidt-Modrow (Ferdi).
Duración: 110 minutos.
Género: Drama.
Calificación: Mayores de 13 años.

Sinopsis: “¿Es posible una dictadura en la actualidad?” Esta es la incómoda pregunta que en la alemania actual, un profesor de secundaria lanza a sus alumnos. Al profesor Rainer Wenger (Jürgen Vogel) se le ocurre la idea de un experimento que explique a sus alumnos cuál es el funcionamiento de los gobiernos totalitarios. Comienza así un experimento que acabará con resultados trágicos. En apenas unos días, lo que comienza con una serie de ideas inocuas como la disciplina y el sentimiento de comunidad se va convirtiendo en un movimiento real: “La Ola”. En tan solo una semana se suceden cambios muy profundos y radicales entre los alumnos. Cuando el conflicto rompe en violencia, el profesor decide no seguir con el experimento, pero para entonces es demasiado tarde, “La Ola” se ha descontrolado…

Análisis psicológico: Añade la levadura y trabaja un poco la masa. Déjala reposar. Fermentará sola.

   Esta es una película que podríamos pensar que se encuadra dentro del género de “ficción”, si no fuese porque relata hechos reales sucedidos durante un experimento psico-sociológico.

   Sorprende desde el mismo punto de partida. Resulta realmente curioso situarla en Alemania, donde desde la escuela en particular y desde todas las instituciones en general, se condena hasta la saciedad todo lo que recuerde al régimen nazi y sus consecuencias.

Me impactó el pasear por Berlín y ver en casi cada esquina las placas de latón que en el suelo recuerdan los asesinatos cometidos contra los judíos, el recordatorio constante, para que nadie se olvide de un pasado para la vergüenza. Es tal el mensaje continuo y reiterado sobre este tema que incluso son muchos los jóvenes alemanes que han hecho público en los medios de comunicación que ellos no son culpables de su pasado. Esta idea aparece reflejada en el inicio de la película. A los alumnos, les resulta impensable que una dictadura pueda volver a darse en Alemania, e incluso, ni siquiera se toman muy en serio las referencias a los neonazis del Este.

   La idea de un caldo de cultivo necesario para que un régimen de estas características triunfe y que a priori parece descabellado está presente de forma clara. No es la crisis económica o el desempleo generado por una guerra mundial, sino un grupo humano con una clara falta de referentes y valores, unos adolescentes con acceso a todo lo material, pero sin arraigo. Un choque cultural entre alemanes de pura cepa y alemanes de etnia turca. Un polvorín sobre el que la ideología del experimento tiene un claro eco.

El experimento deja claro el peso de una realidad re-construida como medio para hacer que las voluntades no sólo convivan sino que se enfervoricen y entusiasmen con ideas tan rechazables como la exclusión, la violencia o el odio a lo diferente.

“El éxito de su intento es tal que muchos de esos estudiantes entregan espontáneamente sus identidades al grupo, obvian las diferencias que les separan y empiezan a hacer pivotar su existencia sobre la pertenencia al colectivo” (Aznárez, 2009).

El poder de la imagen

   El primer paso es la creación de un nuevo imaginario que dé cohesión al grupo y permita la identificación de sus miembros como parte del mismo. Es darles un sentimiento vital, una empatía para que todos se sientan parte de algo importante. De esta manera se crea una forma de vida, un lugar para todos sin tener en cuenta su situación familiar, económica o su etnia. Hablamos del sentido de pertenencia que es básico para el ser humano. Sentirse parte de algo, como forma para superar esos miedos con los que vivimos, que nos rodean y condicionan nuestro comportamiento. Para eso es fundamental hacer visible a ese grupo, y en esto es clave la creación de símbolos.

   Es curiosa la fuerza de la imagen como transmisora de clichés y cómo el hacer visibles elementos identificadores del grupo permite su más fácil manipulación. Con los símbolos se consigue la transformación de individuo a ser masa.

   En la película podemos ver cómo desde el alumno más tradicional, desde el punto de vista estético, a los góticos más rompedores, asumen como algo normal el uniforme. Es una clara muestra de cómo las imágenes no son sólo algo construido, sino que a la vez, nos construye a nosotros mismos. Las imágenes y símbolos, en este caso, vestir una camisa blanca, el saludo propio o el logo que identifica a la Ola definen al grupo. Las imágenes se asumen como la realidad. Son realidades creadas con las que el poder consigue moldear una sociedad a su manera.

Que la juventud está deseosa de símbolos y referentes no es nada nuevo, de ahí el intento repetido una y otra vez de deslumbrar con la parafernalia.

 La repetición de los mensajes simples

   La repetición de los mensajes simples, a través de todos los medios posibles. Como defendía Goebbels, “el pueblo es capaz de aceptar cualquier cosa con tal de que se la digan muchas veces y lo más alto posible”.

   El líder (en este caso el profesor) utiliza en su experimento elementos básicos de la propaganda moderna. Les transmite un mensaje simple, breve y claro concretado en el lema: “Fuerza mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción, fuerza a través del orgullo”, haciendo hincapié en ello de forma reiterada.

La exaltación de las diferencias

   El tercer principio sería la desfiguración o exageración, es decir, poner énfasis en lo que se desea resaltar. En el caso de la película, marcar su diferenciación con los otros grupos, que están en aburridas y tradicionales clases, para así hacerles ver su suerte al pertenecer al grupo. En este caso, pertenecer a la clase de autarquía.

 La inoculación y contagio

   El cuarto elemento: el contagio. Consiste en, una vez introducido el mensaje, extenderlo al conjunto de la sociedad. Podemos ver cómo al principio se hace ver a los demás las excelencias del grupo, para rápidamente dejar claro que: o estás dentro o estás fuera. Es la ejemplificación clara del “predominio de las élites”. La pertenencia a la Ola te convertía en un elegido frente a los parias que quedaban fuera.

La lucha contra el enemigo hace fuerte al grupo

   Siempre como respuesta a una actividad propagandística se produce la contrapropaganda,representada en este caso por la figura de Karo. Una alumna que desde el primer momento ve el peligro del experimento y lucha contra él. De ser la alumna más popular, pasa a convertirse en la rechazada por discutir las excelencias del grupo. Es la “teoría del enemigo”, en el que se focalizan los odios. Se puede apreciar cómo se emplean contra el enemigo algunos de los elementos característicos de un régimen dictatorial: la censura, la marginación y el terror.

El castigo más poderoso: el rechazo social 

   Entre los elementos básicos en la difusión del nuevo imaginario está la ridiculización de valores no aceptables. En el caso que nos ocupa, los no uniformados o los que pensaban de forma diferente eran marginados de los actos públicos y las celebraciones. Estaban fuera.

   El sujeto es cada vez menos capaz de construir su propio mundo, pierde su identidad y sólo “es” si forma parte del grupo. El miedo de ser rechazado y/o la necesidad de ser aceptado por el grupo les lleva a obedecer a la autoridad hasta extremos realmente impensables.

El liderazgo

   Otro de los elementos de un régimen dictatorial es la figura del líder, el mejor entre los mejores. Es clave que el elegido como líder se diferencie de los demás. El profesor no es el Führer, pero también toma un sobrenombre. Es el Sr. Wenger, y no Rainer como hasta el momento se le conoce. Ya no es el profesor cercano al que poder acudir, sino alguien especial y que está por encima de todos. Se muestra en el imaginario colectivo como fuente de poder, como alguien a quien seguir y a quien se obedece sin discusión.

   Podemos ver cómo los protagonistas de La Ola son un claro ejemplo de la fuerza de las imágenes, al suplantar a la propia realidad. Son cada vez menos capaces de construir su propio mundo, pierden la noción de su propia realidad, asumiendo otra, mejorada y reconstruida por la fuerza de las imágenes. La enfervorización y el fanatismo son más fáciles de conseguir si se consigue el escenario adecuado para ello. Se ha creado una envoltura adecuada, pero ocultando ideas verdaderamente disparatadas.

   Estamos ante una situación similar a la creada por la cineasta Leni Riefenstahl.Utilizando una de las más potentes armas visuales, el cine, consiguió generar emociones y sentimientos para difundir de forma eficaz el nuevo imaginario. Llevó a su máxima dimensión la idea de que es mucho más fácil manipular a las masas si llegas a ellos por los sentidos y emociones, antes que por la razón. No se trataba de reflejar la realidad, sino de provocar emociones y reacciones que beneficiaran a su causa.

En su película Olimpia, el tema principal son los Juegos Olímpicos de 1936 celebrados en Berlín y su objetivo real era la exaltación de la raza aria. A través de la estética y la gran capacidad artística de la cineasta se nos muestra la disciplina, el orden, perfección o la estilización a través de los cuerpos de los atletas. El montaje hace que aparezcan ante nosotros como seres superiores, lo que unido a la música de Wagner y a la reiteración de los símbolos nos coloca ante un claro mensaje.

Para llevar a cabo su obra Leni dispuso de un despliegue de medios impresionante puestos a su disposición por el Reich, además de poner en práctica nuevas formas de filmación para eventos deportivos como la cámara lenta o variaciones de perspectiva, todo con el claro objetivo de representar la plenitud física de la raza aria.

No dejaba de ser una gran mentira, aunque muy bien contada, por lo que consigue reflejar una realidad nueva que tomaba el lugar de la verdadera. Éste es un claro ejemplo de cómo mensajes bellamente contados pueden ocultar mensajes realmente peligrosos.

   Los chicos de La Ola están sumidos en un mundo en el que “las imágenes han suplantado a la realidad a la que servían como referente y medio” (Brauidrillard, 1993). Se han dejado envolver por un escenario perfecto donde habían perdido su identidad, aunque se sentían parte de algo grande. Las trágicas consecuencias del experimento nos dejan ante la que se me antoja mejor conclusión: “La diversidad es el mayor tesoro de la vida y de la humanidad” (Cyrulnik y Morin, 2005).

 Fuente: Revista “Red visual”

   En la entrada de uno de los pabellones del antiguo campo de concentración de Auschwitz sigue colgado un cartel que dice: “Quien olvida su historia está condenado a repetirla”.

   Recomendamos esta película impactante y real. Os animamos a que expreséis vuestras ideas acerca de ella. De esta forma, damos lugar a la reflexión sobre la situación socio-económica que nos toca vivir, en los que las manipulaciones, la frustración, la falta de valores,…, y la lucha por los derechos sociales, están a la orden del día. No hay mejor antídoto que la toma de conciencia.

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1 comentario

Publicado por en 21 septiembre 2012 en CINE

 

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Una respuesta a “LA OLA – Dennis Gansel (2008)

  1. Habilidad Emocional

    21 septiembre 2012 at 18:26

    El orden perfecto es el precursor del terror perfecto.
    CARLOS FUENTES.

     

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