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Procrastinar o el arte de postergar

04 Abr

paciencia   Sea el día que sea, las dietas siempre empiezan “mañana” y llamar al dentista se puede convertir en una misión imposible. Esto es procrastinar. Dejar para luego lo que puedes hacer en este momento.

Contrariamente a lo que solemos pensar, esto no tiene que ver tanto con la pereza, sino con una falta de motivación. Todos mostramos en mayor o menor medida esta tendencia. Y aunque no es un problema grave en la mayoría de los casos, sí que puede tener consecuencias muy negativas como una merma para nuestra salud física y mental: descuidar la higiene del sueño, comer a deshoras, no llevar a cabo nuestros proyectos puede suponer una gran frustración,… Por lo tanto, nos parece interesante abordar este tema.

A menudo me encuentro con pacientes que en su diálogo interior utilizan en demasía el “debeísmo”: “tengo que…”, “debería de…”,… Imagina que tuvieses a alguien todo el día pegado a ti dándote órdenes. Le hicieras o no caso a este tipo, seguro que terminarías bastante hastiado de él. Y en muchas ocasiones, frustrado por no lograr seguir sus indicaciones. Así que esa parte hastiada, en ocasiones decide rebelarse y se hace el remolón. Siempre hay una escusa para no fregar esos platos o para llevar el coche a lavar.

Así que una de las fórmulas para cambiar esta dinámica es…. CAMBIAR NUESTRO DIALOGO INTERIOR: cambiar los deberías por los QUIERO.

Posiblemente, ahora estarás pensando… “pero, ¿cómo voy a decir: quiero ir al dentista?” Bueno, esta pregunta es muy importante y da en el clavo del asunto. Realmente, he de tomar conciencia de que es eso lo que realmente quiero hacer y de lo que me va a reportar. Es decir, tomar conciencia de qué es lo que me motiva a hacer eso que tengo en mente. La motivación es el motor que nos mueve a hacer cosas. Por ejemplo, me imagino el resultado de esa visita al dentista: dejar de dolerme por esa muela. Una buena fórmula es poner sobre papel lo más detalladamente posible cuáles son nuestras motivaciones para aquello que queremos hacer. ¿Qué es lo que gano? O dicho de otra forma, ¿qué es lo que pierdo si no lo hago?

En otras ocasiones, entramos en conflicto de necesidades. Por ejemplo, puedo querer ponerme a estudiar o a hacer las tareas domésticas, y a la vez, estar cansado. Si somos excesivamente rígidos en el planteamiento, difícilmente vamos a encontrar un resultado satisfactorio. Puede que me esté plateando limpiar toda la casa o estudiar todo el temario, a la vez que mi cuerpo me pide una tarde de sofá. Así que una vez más hemos de ser nuestro aliado y mantener un diálogo productivo con nosotros mismos. Utilizar el PENSAMIENTO ESTRATEGICO. Por ejemplo, “¿Qué tareas estoy dispuesto a hacer esta tarde?” “¿Puedo repartirme esas tareas en diferentes momentos del día o de la semana?” “¿Cómo combinar ambas cosas para dar respuesta a estas dos necesidades?” Ser lo más claro y conciso posible te ayudará. Por ejemplo: “voy a empezar por matemáticas que es lo que me gusta más. Después de 45 minutos, descansaré 15. Y después me ocuparé de física otros 45 minutos y descansaré otros 20”.

Alguien podría decir: “Sí. ¿Cuántas veces me he dicho a mi mismo voy a descansar un ratito y luego me he pasado la tarde en el sofá y no he hecho las tareas?” Cierto. Quizás tengas que emplear argucias para no sucumbir a la tentación…. Por ejemplo, si decides quedarte 20 minutos en el sofá descansando, puedes poner un despertador lejos de ti para facilitarte las cosas.

En definitiva, y resumiendo, todo lo que hacemos es porque QUEREMOS. Quiero levantarme temprano para ir a trabajar (aunque no sea agradable) para conseguir un sueldo a final de mes, quiero estudiar física (aunque no sea mi asignatura preferida) para pasar un verano tranquilo y libre de tareas,…. Por lo tanto, me convierto en un aliado de mi mismo. Mi diálogo interior ha de ir en esa línea de honestidad y flexibilidad. Deshazte del látigo.

M. Angeles Molina.

Directora y Psicóloga de PSINERGIA – Centro de Psicología y Desarrollo Personal.

Psinergia - Centro Psicologia en Murcia

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Publicado por en 4 abril 2016 en ARTICULOS PSICOLOGIA

 

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